Celebrando la Vida

Querido Papá Noel: Algunos te recordamos con la emoción rebosante de la infancia, allá en ese hemisferio de la nieve navideña, subido a tu trineo cargado de ilusiones y sueños que gracias a ti se realizaban para todos los niños del mundo. ¡ Según nos decían, para todos, los pobres y los ricos, tu llegabas!. Esperando que tu corazón sea siempre el mismo; y que detrás de las apariencias y de las formas, que cambian con las épocas, con las modas, permanezca indemne ese universo compasivo y generoso al que perteneces, donde la ingenuidad no es pecado y donde nuestros niños internos buscan refugio todavía, en medio de tanto consumismo alocado y de tanto algarabía que confunde el espíritu.

Desde mi alma de niña, sabiendo que ya has entregado tu pesada bolsa colmada de obsequios para esos pocos niños afortunados; cierro los ojos, veo tu imagen de abuelo dadivoso y alegre, impregnado de magia, de misterio, de amor, y me atrevo a soñar cosas grandes para Panamá. Esperanzada en tu sonrisa bondadosa de viejo contento, de viejo generoso, de viejo feliz, te confió el sueño que tengo para el año 2004, para todos aquellos, grandes, chicos, mujeres y hombres, de buen corazón.

En mi sueño veo:
Crecer una opinión pública, - aquella que constituye la conciencia moral de una sociedad -, intolerante a la corrupción, impermeable a la deshonestidad y la falsedad de los malos políticos y gobernantes, y siempre dispuesta a luchar por hacer relucir la verdad, aquella que nos hace libres.

1. Que en los medios de comunicación son más numerosos y tienen mas acogida los programas culturales que incitan al trabajo constante, a la tolerancia , la paz y la solidaridad. Que en vez de insistir en mostrar el crimen en las calles y la inseguridad en un rincón cualquiera, hacen énfasis en combatir la escuela de violencia cotidiana con que desde las pantallas nos recrean los tiros, la sangre y la ferocidad con lo que se envenena el corazón de niños pobres y ricos con basura, mal gusto, muerte y degradación.

2. Como los diálogos nacionales que se convocan para superar la crisis social y económica del país, dejan de ser ámbitos donde se impone el parecer de los mas fuertes y se convierten en espacios de debate y de propuestas inteligentes y de buena voluntad, donde se dejan de lado los intereses particulares, de partidos o gremios, y se actúa con transparencia, legalidad y honestidad, posibilitando un verdadero diálogo del que surjan soluciones justas, que otorgando lo posible no perjudiquen a los más pobres de los pobres, y abran un espacio de esperanza a la cada vez mas reducida clase media.

3. Una sociedad que deja atrás las coimas y la dádiva, la corrupción y la injusticia social y el consumismo de unos a costa de la desnutrición de muchos. Donde empresarios honestos y emprendedores se arriesgan a hacer negocios no solo por las ganancias personales sino para crear fuentes de trabajo para los miles y miles de desocupados que en su desesperación están a un paso de convertirse en una bomba social.

4. Surgir políticos y gobernantes con la sensibilidad y la inteligencia para saber que la salida de la crisis va mas allá de una campaña y que las injusticias en la que viven una gran parte de ciudadanos no se solucionan con enfrentamientos huecos ni promesas que se lleva el viento; sino que, por el contrario, la gravedad de la crisis obliga a abandonar la insaciable apetencia de poder y el discurso engañoso por el trabajo programado y tesonero.

5. Una juventud que deja la apatía y la critica estéril atrás, y se involucre con pasión en el cambio necesario de un sataus quo hipócrita y alienador, para construir una sociedad mas justa, igualitaria y humana .

6. Un sistema educativo vigoroso y moderno que no ahuyente a la juventud sino por el contrario la cautive acicateando la natural curiosidad de la niñez y la genuina motivación por conocer el mundo que los rodea, preparándolos, ética y académicamente para llevar adelante el país.

Es tiempo de acabar con la profunda oscuridad que ha acechando nuestra realidad, debido a la corrupción, los niños desnutridos, el escandaloso abismo entre ricos y pobres, la desocupación, las familias destrozadas y la violencia sin límites ni códigos. Ya es tiempo de celebrar la vida, mirando con esperanza y compromiso el futuro de Panamá. El país reclama hoy que usemos nuestra libertad, esa condición que nos distingue como humanos, para decidir e inventar acciones que trasformen la realidad. Celebremos la vida, y empecemos el 2004 con la convicción de que El Mal es una entelequia, un vacío, es sólo ausencia de El Bien; caminemos con la cabeza en alto convencidos de que con nuestro esfuerzo, El Bien acaba pesando más.


Prensa , Jueves 1 de enero de 2004 Pag 11. A

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