Risoterapia

Seis meses después de haber publicado el artículo Hoja de Ruta: alegría, lo releo y me reafirmo en la idea de que la Alegría es el estado de gracia que nos permite seguir adelante a pesar de todos los tropiezos. Entre otros, acogieron a esta idea Anna Freud -hija de del famoso Sigmund- quien sostuvo la hipótesis sobre la conveniencia de tratar ciertas enfermedades con lo que bautizó como Ludoterapia; y el Dr. Hunter "Patch" Adams quien fundó el Instituto Gesundheit para impulsar la risoterapia, bajo el mismo principio de que la alegría, ese estado interior lúcido tiene la capacidad de generar bienestar.

Etimológicamente hablando, el concepto Alegría se vincula a agilidad, velocidad y vivacidad; su origen latino "alacritas" se evidencia en el español con la palabra alacridad que significa júbilo, regocijo, presteza de ánimo. Hoy incluimos en el blog una nueva etiqueta "risoterapia" con el humilde propósito de ayudar a mantener esa alegría necesaria para que encontremos, ágilmente, los aspectos positivos de la vida.

Hoja de Ruta: alegría
Me gusta esta época del año porque predispone para el diálogo interior y la confrontación con el sí mismo. Abstrayéndose de la agitación del mundo y sus demandas, en soledad se pueden desarrollar aquellas cosas que nos distinguen de los otros y reafirmar nuestros pensamientos. Este contacto con nuestro interior nos lleva a constatar nuestros limites, a hacernos más accesibles y disponibles, privilegiando las relaciones profundas por sobre las superficiales, tan comunes en esta época de múltiples canales de efímera comunicación, y a prepararnos para ir al encuentro del otro.

Lo primero que pienso es que no es un tiempo para las sabandijas que crearon la crisis financiera y la descomposición social, ni para los habladores de café que jamás actúan, ni para los individualistas, ni para aquellos que niegan la bondad del ser humano, ni para los testarudos, egoístas, necios e intolerantes que creen ser los dueños de la verdad absoluta. Tampoco es el tiempo de los que tienen las entrañas corroídas por la envidia, los celos, la sed de venganza y la hipocresía. A todos ellos debemos enterrarlos en el olvido para dar paso a una nueva actitud con la que podremos atravesar airosos el nuevo año.
El próximo año será difícil en el campo político y económico. Por ello, escogemos la alegría como una manera de enfrentar la vida. Y si a eso le añadimos humor como la forma práctica de transmitir la alegría, el efecto es desestresante; porque está claro, ¡sin humor la realidad es intragable! La alegría es un don, se tiene o no se tiene, pero también se gana o se pierde con el tiempo. Si logramos que nada nos robe la alegría, si adoptamos la alegría como una actitud permanente, todo se hace más ligero.

La alegría es universal aunque nos reímos de cosas muy diversas. Pero no confundamos la alegría con la felicidad; tratando de encontrarla, muchos pierden el sosiego y se llenan de ansiedad, olvidando el camino de la alegría.
La alegría la encontramos en las cosas sencillas de cada día y si abrimos la puerta puede llegar en cualquier momento. El secreto es permitir que entre. Llega envuelta en los colores de los atardeceres del verano y de las veraneras, a veces se esconde en la sonrisa de un niño que juega con su cometa en el parque, o viene apretada entre las palabras de la carta de un amigo lejano y querido, o llega de la mano de un fuerte abrazo, o bailando al son de una vieja melodía.
La alegría también brota de metas superiores como, dejar atrás la indiferencia ante el dolor ajeno, surge plena al trabajar por la justicia y la paz, al sentirse colaborador de una obra magnífica, o al reconocer los propios errores y enmendar el camino, dejando atrás el pesimismo y tomando la ruta de la alegría, término que se relaciona con la agilidad, la vivacidad y el entusiasmo.
Para Aristóteles la alegría era una actividad y también lo era para Sartre, quien también la concebía como generosidad, tal vez por eso se afirma que la alegría trasfigura, aunque sea momentáneamente, la realidad.
Comienza un nuevo año y es un buen momento para sobrepasar lo personal y pensar como sociedad, reflexionando sobre aquello que nos une, que es mucho, y trabajando por modificar lo que nos separa. En el nuevo año, difícil según el pronóstico de muchos, necesitamos justicia, equidad, trabajo, salud y educación. Una sociedad es mejor en la medida en que todos alcancemos bienestar, luchar por ello con alegría y generosidad es responsabilidad de todos.

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