Un parque para la vida

Hasta hace muy poco la mejor hora del día era la del paseo por el parque. El parque era refugio de muchos: adolescentes que con sus bates y pelotas alborotaban a todos, enamorados que se besaban furtivamente bajo la sombra mas oscura, jubilados que conversaban sobre los viejos buenos tiempos y niñas que jugaban a la rayuela mientras flotaban en el aire las risas pícaras de los colegiales comentando sus travesuras. Aquella era una época en la que existía calidez humana, empatía e integración entre las gentes precisamente porque disponían de un lugar donde conocerse y comunicarse. Pero eso acabó. Desde que la ciudad cayó en las manos de políticos ambiciosos desentendidos de las demandas ciudadanas y desprejuiciados promotores inmobiliarios, hemos perdido los espacios públicos y con ello calidad de vida.
La aciaga realidad actual es la de una ciudad que se extiende sin control al tiempo que la violencia, la agresividad generalizada y la intolerancia aumentan de forma alucinante. Las frías estadísticas reflejan la espeluznante situación de muchos jóvenes: pandillas juveniles, madres adolescentes, mercenarios menores de edad, enfrentamientos entre bandas escolares, alcoholismo, drogadicción y un largo y tétrico etcétera. Las respuestas usuales ante ello son cárceles y castigos, gestos hipócritas e inútiles pues luego de torcida la rama es muy difícil enderezarla; mejor es ocuparse a tiempo por satisfacer las necesidades básicas de los niños y jóvenes: buenas escuelas, amplios parques, vivienda digna y comida cada día.
Mientras la inseguridad y el crimen se multiplican, las autoridades desestiman las demandas de las personas por espacios públicos dedicados al deporte, a la cultura y, en general, por la construcción de una ciudad que ofrezca una mejor calidad de vida. Los candidatos a la Alcaldía de Panamá podrían evidenciar su capacidad y honestidad, estableciendo un punto de inflexión radical en la forma de hacer política y empezar a satisfacer tales demandas convocando al diálogo y a la participación a partir de programas de gobierno con planes específicos. En concreto, el municipio por ser el que mejor representa la diversidad social, el está mas estrechamente vinculado a lo cotidiano y a las necesidades de la sociedad, podría liderar la planificación, construcción y administración de espacios públicos y parques urbanos; promoviendo el acercamiento de los ciudadanos y través de lo lúdico estimular paz, tolerancia y sensibilidad social.
El futuro alcalde podría solicitar terrenos en las Áreas Revertidas, convocar un concurso público entre arquitectos para el diseño de un Parque Urbano, y organizar donaciones para financiar parte de su construcción posibilitando así la apropiación del proyecto por parte de la gente. Este tipo de proyecto podría ser uno de tantos destinados a solucionar problemas acuciantes de la ciudad: revitalización de barrios, problemas de circulación, recuperación de ríos para el paisaje urbano, tratamientos de áreas verdes y plazoletas, mobiliario urbano y mejoramiento de la imagen urbana en general.
Aquellos que piensan que la construcción de un parque urbano es un lujo impensable en un país con tan graves problemas como Panamá, recuerden que las ciudades eficientes y seguras donde existen variedad de ofertas culturales y deportivas, donde predomina la baja criminalidad, el orden, así como la disponibilidad de espacios públicos con atractivos diseños, son las más exitosas atrayendo inversionistas y reteniendo la actividad productiva. Son ciudades que por proveer conveniencias y amenidades urbanas se convierten en los mejores lugares para vivir, visitar, trabajar y producir.
Las Áreas Revertidas ofrecen terrenos estratégicos para construir el Parque que proponemos, el cual combinaría los conceptos de parque urbano y plaza brindando zonas de recreación activa y pasiva, además de ofertas culturales. Parque urbano en tanto está inspirado en las propuestas aplicadas por Alphand en París y que posteriormente usa Frederick Lawn Olmstead –conocido como el padre de la arquitectura paisajista norteamericana- en el Central Park en Nueva York. La idea es introducir un trozo de naturaleza en la ciudad donde sus habitantes puedan mejorar su calidad de vida, recrearse, conocerse y hacer deporte al aire libre sin salir de la ciudad. Y, plaza –tal como el origen griego de tales espacios-, pues ofrecería un punto de encuentro y reunión a las personas y brindaría, además, una zona para la representación de la cultura popular.
La zona de recreación activa incluiría canchas de fútbol, baseball, baloncesto, volley ball, tenis y squash; además de, trayecto atlético, áreas de adiestramiento deportivo, circuito de bici cross, pista para patinaje y acrobacias en bicicleta y un lago artificial con botes. Para los pequeños, se delimitaría un perímetro de juegos infantiles, cercanos a áreas para picnic y zonas de socialización. Las secciones para actividades culturales podrían acoger, una fuente-surtidor con iluminación decorativa,-al estilo de la Fuente de Montjuic (Barcelona)- centros de exposiciones de arte popular y artesanal, museos temáticos y conchas acústicas para conciertos. Los lotes de estacionamientos estratégicamente emplazados y combinados con amplias zonas arborizadas, limitarían las distintos sectores y se combinarían con macizos de flores y senderos peatonales.
El Parque puede constituirse en un espacio de integración donde los ciudadanos aprenderíamos tolerancia y desarrollaríamos sensibilidad social. Solo cierren los ojos e imagínense allí compartiendo momentos de armonía y relajación con mujeres, hombres, jóvenes y ancianos, pero sobre todo con niños, con muchísimos niños; imaginen a los artistas del teatro callejero hacer guiños a los visitantes, a los jóvenes pintores exponer sus obras y a novatos poetas recitar sus versos. Ahora escuchen los rumores de risas, susurros enamorados, palabras de aliento, bramidos de los deportistas, conversaciones sosegadas..., en fin, voces de vida y esperanza.
Este es un hermoso sueño donde los ciudadanos compartiríamos experiencias, proyectos, ilusiones y quimeras al tiempo que reconquistamos y construimos nuestra ciudad. ¿Cuál de los candidatos a la Alcaldía de Panamá afrontará la innegable y creciente ruptura en la relación gobernados-gobernantes, entre sociedad y política y, para revertirla impulsará un proyecto como este?.

Comentarios

  1. Siii, siiii, siii!!! ¡Sería grandioso!
    ¡Y otro en el municipio de San Miguelito...!

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