Un Patronato para la Cinta Costera

Más allá de las diversas opiniones que se expresarán sobre el proyecto de la Cinta Costera, pareciera evidente afirmar que es una oportunidad ineludible para desplegar la capacidad ciudadana para involucrarse activamente en la construcción de la ciudad. Por la forma en que las personas han reaccionado desde la inauguración de este espacio público, todo indica que el mayor atractivo de la Cinta Costera es el de constituirse en lugar de encuentro de la gente; como las plazas de los pueblos pequeños, donde las personas paseaban y tenían la oportunidad de comunicarse, conocerse, intercambiar opiniones y llegar a acuerdos.

Somos los ciudadanos los que podemos darle carácter y simbolismo a la Cinta Costera, apropiándonos de este espacio publico hasta convertirlo – a través de un proceso cultural colectivo- en un lugar humanizado, que promueva una convivencia capaz de derrotar la agresividad y la intolerancia -contribuyendo a esa seguridad tan anhelada por todos-; posibilitando, además, la expresión de nuestra identidad y de la cultura en sus diferentes manifestaciones.


Una gestión adecuada aumentaría los beneficios que la Cinta Costera puede brindar. Para ello es necesaria la creación de un Patronato conformado por ciudadanos que aseguren la representación de diversos grupos de la sociedad. El Patronato promovería el uso de este espacio publico como escenario para actividades deportivas, eventos culturales –teatro callejero, mimos, exposiciones pictóricas y fotográficas, lectura de poemas y cuentos, grupos musicales- actividades de debate de diversos temas - medio ambiente, situación política, contexto cultural, etc.-, mercados de pulgas, ferias artesanales; así como acciones formativas que aumenten el civismo de los ciudadanos y que faciliten la participación ordenada y respetuosa de la comunidad y el buen estado de las instalaciones de la Cinta Costera.
La gestión administrativa de la Cinta Costera por un Patronato -alejado de intereses partidistas- será exitosa si recibe el apoyo incondicional de las autoridades, lo que evidenciaría la voluntad política del gobierno de impulsar verdaderos procesos participativos democráticos.
Sería oportuno instaurar una Política de Espacios Públicos que sirviera de instrumento de planificación para coordinar acciones públicas y privadas para la gestión de los elementos del espacio público en todas las ciudades del país. Es en ese marco que el Ministerio de Vivienda y el Municipio podrían impulsar la creación de instrumentos que faciliten la participación efectiva de la comunidad en la apropiación de los espacios públicos en todos sus ámbitos: barriales, comunales y distritales.
Paradójicamente la ciudad que fue concebida como un lugar para ofrecer confianza a sus habitantes actualmente se la asocia más al peligro que a la seguridad. Una gestión administrativa de la Cinta Costera orientada a impulsar la convivencia ayudaría a eliminar desconfianzas, a respetar diferencias y a reconocer similitudes entre los ciudadanos. A mediano y largo plazo estas acciones tendrían un efecto contundente en la disminución de la inseguridad y la violencia, y ayudarían a construir un proyecto colectivo de ciudad en la cual vivamos seguros y de la cual nos sintamos orgullosos.

Publicado en La Prensa, 15 de julio de 2009 , Página 15 A

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