Bioclimatismo y desarrollo


Los proyectos sostenibles deben basarse en diseño más que en tecnología y contemplar planificación, urbanismo y ambiente.


ecológico. El bambú se promueve como material sostenible para construcciones rurales y también de lujo. MCT Direct 1286849

TAMARA DEL MORAL
tdelmoral@prensa.com

En el mundo, las actividades asociadas a la producción y consumo de energía constituyen el 80% de las emisiones de CO2 y gases de efecto invernadero (GEI), que contribuyen al calentamiento global. Por eso es importante buscar una mayor eficiencia y ahorro energético para reducir la demanda y las emisiones de estos gases.

El sector de la construcción juega un papel importante en esta tarea, ya que se requieren muchos recursos naturales para fabricar materiales y se consume mucha energía en su transporte y en el proceso de construcción. A largo plazo, según el tipo de edificación, el consumo energético para su gestión, así como el de los ocupantes, será mayor o menor.

Si se parte de un buen diseño arquitectónico –que aproveche la luz solar y el viento, tome en cuenta las características del sitio, los materiales más adecuados y las etapas de vida de la estruc- tura, incluyendo su mantenimiento y reutilización­ se puede contribuir a la conservación del ambiente.

El bioclimatismo aplicado en el diseño también incorpora el uso de energías renovables, sistemas de reciclaje, tratamiento de agua y captura de agua lluvia, entre otros.

“Cada clima tiene sus particularidades y así mismo se pueden aplicar distintas soluciones. Lo que hay que hacer es simplificar”, añade.

En Panamá es importante que el calor exterior no entre al interior de las edificaciones para evitar, o al menos reducir, el uso de aires acondicionados. Dillon recomienda techos altos, bien aislados y que sean blancos o de color claro, ventanas grandes, el uso de vidrios dobles, los aleros y mantener vegetación alrededor de la edificación.

En cuanto al uso de pane- les solares, dice que se debe evaluar bien esta opción porque en su fabricación hay procesos que no son amigables con el ambiente y además, crear baterías para almacenar la energía también es nocivo.

URBANISMO

El urbanismo influye sobre el ambiente, pues en la medida que los edificios y barriadas se desarrollen como una comunidad donde los ciudadanos participen en un uso de suelo mixto, respetando los espacios verdes, se dependerá menos del transporte y se reducirán las emisiones de GEI.

El arquitecto y consultor en edificaciones sostenibles, Juan Robles, de Costa Rica, quien participó esta semana en un foro organizado por la Cámara Panameña de la Construcción, plantea que cuando las ciudades se construyen con una alta densidad, sin conciencia ambiental o sobre su impacto social, se convierten en “parásitos”, grandes consumidoras de energía y contaminantes incansables. En Panamá, dice, la muralla de edificaciones que bordea la costa limita la vista, evita la ventilación cruzada en la ciudad y contribuye al efecto “isla de calor’.

“Se ha dejado de ver la ciudad como un conjunto y cada vez está más distribuida en fragmentos, donde prevalece el interés particular y no colectivo. Se ve la ciudad en función de ‘proyectos’ y se hace un ‘embutido’ de casas que no se conectan entre sí. “Hay que replantear el modelo en función del espacio público y rediseñar conexiones para hacer más racional el traslado de gente hacia el área metropolitana”.

EL USO DEL BAMBÚ

Uno de los materiales que se ha promovido en varios países para la construcción sostenible, sobre todo en zonas rurales, es el bambú, por su facilidad de renovación, resistencia y flexibilidad. Además, le permite a las comunidades participar en su cultivo, cosecha y en la construcción, contribuyendo a su desarrollo.

La Dra. Coosje Hoogendoorn, directora general de la Red Internacional del Bambú y el Ratán (Inbar), señala que hay formas modernas para construir casas con bambú, similares a las de quincha. Incluso, se pueden hacer casas de lujo.Pero, el bambú requiere un cuidado especial en su cultivo y conocimientos técnicos sobre su corte y mantenimiento, añade Álvaro Cabrera, coordinador de Inbar para Centroamérica y el Caribe.

En Panamá se han hecho proyectos menores de construcción con bambú en áreas remotas, pero no es una tendencia fuerte. Rolando Sánchez, presidente de la Comisión de Bambú de Panamá, explica que están en trámite para lograr que el país se integre a Inbar y así promover la capacitación técnica y luego, el surgimiento de una industria de bambú en el país.

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