Los desafíos que enfrentan las nuevas ciudades sustentables: Entrevista a Pablo Lazo, Director Asociado Arup Madrid.



Por Javier Vergara Petrescu
Wanzhuang - vuelo de pajaro, vista norte © ArupHace unos meses atrás, tuve la oportunidad de reunirme en Londres con Pablo Lazo, Director Asociado de Arup Madrid. En esa ocasión conversamos sobre los desafíos que enfrentan los proyectos llevados adelante por la consultora inglesa en temas de planificación integrada en China. Más allá de Dongtan, Pablo Lazo habló de cómo Arup ha venido realizando un importante trabajo en la puesta en práctica de proyectos que buscan establecer una nueva forma de relación entre lo urbano y lo rural. Es precisamente en estas áreas donde las oportunidades de desarrollo urbano se enfrentan no sólo a los costos de sustituir tierras de valor agrícola, sino también a los desafíos de incluir actores sociales muchas veces relocalizados o excluidos del proceso urbano y de la toma de decisiones.
Pablo Lazo es Director Asociado de Arup desde el 2000. Ha realizado proyectos urbanos y arquitectonicos en China, Azerbaiyan, Reino Unido, España y México. Actualmente lidera la estrategia para un desarrollo sostenible en Baku en la era post-petroleo y la ciudad de la energía en Ciudad de Mexico.

De Dongtan a Wanzhuang
A diferencia de Dongtan -ciudad modelo de cero emisiones de carbono desarrollada por Arup- publicada extensamente en este medio, el caso de Wanzhuang es aún relativamente nuevo. Digo relativamente, ya que a mediados de 2009 éste y otros proyectos alineados a los conceptos de sustentabilidad urbana fueron ampliamente debatidos en el foro Ecological Urbanism llevado a cabo por la Harvard University Graduate School of Design.
El caso de Wanzhuang ilustra de buena manera los desafíos que enfrentan los nuevos proyectos de desarrollo urbano no sólo en China y Asia, sino también en países con altos índices de crecimiento en América Latina como lo son Brasil, México, Chile y Perú entre otros. Estos guardan relación, por un lado, con el complejo balance en la negociación de externalidades negativas o impactos asociados a la gran mayoría de proyectos urbanos de gran escala, y por otro, al inevitable consumo de tierras en zonas agrícolas con potencialidades para desarrollos urbanos.
Si bien la dicotomía menos campo, más ciudad, o dicho de otro modo, la expansión urbana sobre suelo cultivable, no es para nada nuevo, el tema en cuestión cobra nueva importancia a la luz de la eventual agudización dado el actual ritmo con que el creciente número de personas emigra día a día hacia centros urbanos.
Wanzhuang ejemplifica como estos nuevos desarrollos pueden convivir no sólo con el rol agrícola de zonas rurales desafiadas por la galopante urbanización China, sino también sirve para entender de alguna manera la aproximación utilizada por la consultora inglesa en cuanto inclusión de actores sociales – en este caso en particular, las comunidades campesinas existentes en la zona de Wanzhuang – los cuales históricamente son relegados a un plano, en el mejor de los casos secundario, apartados así de la toma vinculante de decisiones. Todo esto sumado al esfuerzo del equipo de diseño por incorporar areas de uso agrícola en la red de espacios abiertos del desarrollo. La entrevista a continuación.
Wanzhuang - concepto village © Arup
Wanzhuang - concepto village © Arup
Node 2-TC. Wanzhuang © Arup
Node 2-TC. Wanzhuang © Arup
Javier Vergara Petrescu, Plataforma Urbana (JVP): Parafraseando a Peter Head[1] en un artículo de la RIBA Journal publicado en 2009; “cualquier intento real sobre temas de sustentabilidad debería incorporar variables de transporte, desechos, provisión de alimentos y energías renovables”. Todas estas variables son sin duda fundamentales, pero en términos de planificación integral; ¿qué rol juega la cohesión social dentro de esta fórmula, sobre todo en aquellos desarrollos como Wanzhuang donde se combinan comunidades existentes con nuevos desarrollos urbanos?
Pablo Lazo, Arup (PL): Tu pregunta va más hacia definir cómo la propuesta urbana es incluyente con los pobladores existentes. En China este tema hasta hace muy poco tiempo ha tenido un solo discurso: excluir y relocalizar con la premisa de que el nuevo emplazamiento “será” la mejor opción. Después de investigar varios intentos que no fructificaron y en donde la cohesión social lograda no alcanza el nivel que tenía la misma comunidad en su emplazamiento original, nosotros hemos venido apostando por una propuesta que re-definiera la inclusión en aspectos culturales, sociales y antropológicos, más que arquitectónicos. En el caso de Wanzhuang fue la condición ideal, porque el mismo gobierno local no quería realizar un ejercicio de relocalización y aceptó definir el componente de cohesión social como uno de los lineamientos sustentables de nuestra propuesta. Esto resultó en uno de los primeros ejercicios de consulta pública realizados en la Provincia acerca de los valores del sitio identificados por los usuarios mismos y no por el consultor. Otro resultado fue que la propuesta tomó los elementos de alto valor cultural para los habitantes existentes como temas para desarrollar las estrategias de paisaje de la propuesta urbana e incorporarlos a ciertos ejercicios de diseño.

(JVP): Considerando el caso de Wanzhuang donde se busca preservar los poblados agrícolas en vez de hacer tabula rasa; ¿qué rol juegan las comunidades existentes en la planificación de la nueva ciudad?
(PL): Las comunidades existentes en la zona de Wanzhuang tuvieron un rol fundamental dentro de la etapa del desarrollo de la estrategia general como te menicionaba. Por un lado, básicamente, éstas ayudaron a definir el potencial cultural y económico de la actividad agrícola, como fuente de trabajo para la futura población, ellos incluidos. Y por el otro, la población existente se convierte en un componente de la futura pobrlacion total y por consiguiente, persiguen un índice de crecimiento común a aquellos habitantes que no realicen actividades agrícolas.
(JVP): Teniendo en mente el esfuerzo que ha puesto Naciones Unidas en promover la inclusión de los Gobiernos Locales a través de planes como Agenda Local 21, documento que promueve el desarrollo sustentable a nivel local; ¿hasta qué punto Arup propone o sugiere ideas, de ser necesarias, en la gobernabilidad de estas eco-cities. ¿Existen estrategias participativas interesantes de destacar?
(PL): En Arup proponemos estrategias de gobernanza a distintos niveles y siempre iniciamos un diálogo en cuanto a este tema como parte fundamental dentro de una propuesta sustentable. En ciertos casos, este tema va más enfocado a un proceso de consulta y diseño participativo por parte de actores locales, y en otros, se enfoca en definir el modelo de gestión más viable dentro de los intereses de los distintos actores. Agenda 21 es uno de los modelos posibles que se pueden seguir, los principios de Ecuador serian otro modelo. En realidad lo que buscamos es que este proceso participativo este vinculado al ejercicio de diseño desde sus inicios.
(JVP): Según el mismo artículo de RIBA sobre los nuevos proyectos de Arup publicado en 2009, en Wanzhuang el 35% del uso del suelo queda destinado para edificaciones y construcciones. Considerando una mayor demanda por suelo en el largo plazo; ¿Cómo se controla la especulación en aquellos terrenos de usos agrícolas?. ¿Qué tipo de incentivos o estrategias se plantean para controlar la expansión sobre éstos?
(PL): En ambos casos lo que se establece es una serie de lineamientos generales de planificación para las futuras fases de desarrollo, y asignando ciertas restricciones sobre áreas que en definitiva serán áreas libres –o agrícolas en el caso de Wanzhuang. En términos de viabilidad económica, uno, como diseñador propone una nueva ecuación en cuanto a costo-beneficio en la retención de un uso no-edificable para cierta parcela Pero últimamente es el desarrollador y el gobierno local quienes tienen la última palabra.. En el caso de China, la diferencia entre el valor del suelo agrícola y el urbanizado, se compensa con la generación de empleo local, producción de alimentos locales (que a su vez reduce la huella ecológica del desarrollo) y con ello se compensa el bajo valor del suelo aunque no llega a tener el mismo precio del suelo urbanizado. De esta forma damos herramientas al desarrollador para no sentirse “tentado” a cambiar suelo no urbanizable en el futuro.
PURB.

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