Agua y Sociedad



Planta de Miraflores


Por: Magela Cabrera Arias
El racionamiento de agua potable ha provocado una intensa polémica; y no es para menos. La crisis de falta de agua no es el resultado de las fuertes lluvias ni de la turbiedad del agua del lago Alajuela -donde están las tomas de agua cruda de la potabilizadora de Chilibre- como nos han repetido hasta la saciedad. De ser así ¿porque la planta de Miraflores ha seguido funcionando? (a quien desee luces sobre el tema le recomiendo leer el artículo de Ing. César Temístocles Díaz Zapata publicado en La Prensa, Opinión 12 de enero). La Sociedad panameña de ingenieros y arquitectos (SPIA) supo expresar cabalmente lo que exige la población al Gobierno: divulgar las verdaderas causas de la crisis del agua y designar ingenieros y técnicos idóneos y gerentes y administrativos responsables para operar las plantas potabilizadoras del país.
Si lo sucedido no genera cambios radicales en Panamá, la situación se repetirá muy pronto. Después de todo, las condiciones están dadas para otra crisis. Debemos reflexionar sobre varios aspectos.
Primero lo obvio.
Diseño de una Política Nacional de Agua. Necesitamos de una política nacional del agua que permita prever, planificar y usar el recurso agua de forma sostenible. Para ello es necesario eliminar los intereses partidistas y el clientelismo que se evidencian en inversiones inadecuadas y aumento de la burocracia así como en la primacía de criterios políticos sobre los sociales y técnicos; y en la postergación o abandono de programas prioritarios.
Planificación y extensión de redes de agua potable y alcantarillado Los incentivos a la construcción en general, y a la vivienda de interés social en particular deben ir vinculados a la ampliación de la infraestructura de agua potable; así como a sistemas de tratamiento de agua con los pertinentes mecanismos de fiscalización y mantenimiento. Es de especial prioridad extender esos servicios a las áreas marginales de las ciudades donde viven miles de habitantes.
Preservación de las cuencas de los ríos, en especial la del canal. La conservación de cuencas no está vinculada únicamente a la reforestación, es necesario amortiguar los procesos de urbanización espontánea que continúan en las cuencas de los ríos. Para mitigarlos tanto en esa zona como en otras del país, el Estado debe incluir en su política de vivienda instrumentos de gestión que regulen los precios del suelo urbano para hacerlos accesibles a la mayoría de la población; así como la organización de bolsones de tierra estatal donde se puedan asentar organizadamente los pobladores más necesitados.
Fiscalización de actividades industriales en área metropolitana- particularmente en zonas adyacentes a la vía Transísmica- . Se requiere una permanente vigilancia estatal para evitar la contaminación de quebradas y ríos y finalmente los lagos, exigiendo la inclusión de sistemas de tratamientos de aguas. En el campo agropecuario se debe regular el uso de abonos y pesticidas que no solo envenenan los alimentos sino además contaminan los ríos.
Y ahora lo no tan obvio.
Cultura del agua. La cultura del agua está vinculada a la conducta. En Panamá siempre se ha derrochado el agua con la absurda y falsa justificación de que la tenemos en abundancia. El agua es un recurso finito. Deben eliminarse malos hábitos como, por ejemplo, dejar el grifo abierto mientras se enjabona, se cepilla los dientes, se afeita, o se lava los platos. Esas acciones provocan que se desperdicie entre 20 y 100 litros de agua. También es imperioso modificar las costumbres de arrojar basura en cualquier lugar. Estudios hechos con posicionadores geográficos han identificado más de 65 basureros clandestinos en torno a la potabilizadora de Chilibre.
Promoción de la solidaridad. Cuando falto el agua esperé ver expresada sin reservas la solidaridad que los seres humanos llevamos dentro, por el contrario, me indigne al observar el derroche absurdo en negocios de lava autos, o en casa particulares: llenando piscinas, lavando autos y veredas, derrochando impunemente el agua que ansiaban muchos otros. Todos los que así actuaron demostraron su egoísmo y su indiferencia con lo que le ocurre al prójimo. Aspiro a que la dura experiencia de estos días sin agua, promueva la solidaridad e impulse acciones para cambiar las difíciles condiciones en las que diariamente viven miles de personas en los asentamientos espontáneos y en las barriadas en la periferia de las ciudades.
Perfeccionamiento de la Democracia. Lo ocurrido con el agua es el resultado de largos años con una democracia débil. Para lograr un cambio significativo debemos frenar la corrupción, propiciar igualdad de oportunidades, generar una distribución de la riqueza más justa, asegurar la equidad en el acceso a la tierra y fundamentalmente recuperar el sitial de la educación, y no solo por obvias razones; sino, además porque ciudadanos educados no pueden ser seducidos ni engañados por políticos ineptos, ignorantes y corruptos.

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