Parques y barrios se necesitan mutuamente


Suele existir una relación correlativa entre un vecindario o zona de la ciudad y sus áreas verdes disponibles. Este video de la American Society of Landscape Architects permite ilustrar cómo es una interacción positiva entre un barrio y sus áreas verdes. Un parque hace a una comunidad sustentable, tanto económica como ambientalmente.

Frecuentemente, vemos asociados barrios de pocos recursos con zonas amplias que son más asfalto y descampados que parques verdes. De esta interacción pueden surgir tanto resultados provechosos como desventajas generalizadas.

En el libro recientemente publicado “Urban Green. Innovative Parks for Resurgent Cities”, el autor Peter Harnik1 analiza esta relación, y define que potenciando los parques locales, una comunidad puede obtener beneficios más allá de los recreacionales.

Según propone Harnik en su libro, los parques y los barrios se necesitan mutuamente: un parque necesita densidad urbana para ser cuidado y prosperar, y los vecindarios pueden servirse de los parques para atraer inversiones, viviendas y comercio.

Pero la existencia, amplitud y buen estado de los parque no es suficiente: por ejemplo, Los Ángeles, EE.UU. suele ser considerada como una ciudad con una buena infraestructura verde; sin embargo, estos parques son poco accesibles para las personas que habitan barrios pobres y céntricos. La mayoría de la población de la ciudad no puede caminar a un parque, por lo que importa también la conectividad, y que las zonas verdes puedan estar disponibles para todos.

© Steve Minor, lumierefl en Flickr. Fourth Ward Park, Charlotte, North Carolina

La falta de disponibilidad de parques también está asociada a problemas de salud. Según un estudio de la University of Chicago, en comunidades con menores ingresos, altos índices de pobreza y de minorías raciales, tienen menos posibilidades de hacer actividad física, y la ausencia de parques contribuye a acentuar problemas como la obesidad o el asma.

La solución a la falta de zonas verdes puede venir de las comunidades. Mediante la organización y la generación de proyectos locales, el gobierno puede apoyar las iniciativas de convertir zonas de asfalto en parques. Filadelfia ha emprendido un plan para reconvertir pequeños sitios eriazos en parques comunales, y podríamos encontrar un símil de esta labor de conversión en el trabajo que hace en Santiago la Fundación Mi Parque.

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