Urbanización y cambio climático

EN DÍA MUNDIAL DEL HÁBITAT
Urbanización y cambio climático: Magela Cabrera Arias
MAGELA CABRERA ARIAS

Cada año, el primer lunes de octubre, la ONU conmemora el Día Mundial del Hábitat y se enfoca en un aspecto diferente. “Las ciudades y el cambio climático”, es el tema de 2011, colocando el acento en las interrelaciones entre crecimiento demográfico, urbanización creciente y cambio climático.
Los 7 mil millones de habitantes que, según datos demográficos habitamos el planeta a octubre de este año, dejan una huella ecológica tan significativa que pone en riesgo el futuro de las próximas generaciones. Si a esto añadimos las consecuencias de una ocupación anárquica del espacio urbano, tenemos la receta de un desastre.
Desde 2008, según el Fondo de Población, la mayor parte de la gente vive en ciudades. En Panamá el censo de 2010 indica que más del 70% de la población es urbana. La vinculación entre urbanización y cambio climático es determinante. El informe de la ONU sobre la Reducción de Riesgo en Desastres, de 2009, identifica la urbanización no planificada y una gobernabilidad urbana deficiente como los dos factores subyacentes principales que aceleran el riesgo de desastres.
Considerando que una gran parte de las áreas urbanas en Panamá se localizan en los 2,800 km de costas, y en las islas, ¿se imaginan qué sucederá si la temperatura aumenta a más de 3 °C, mientras sube el nivel del mar y se pierden territorios costeros?
El impacto previsto sobre las personas y la economía ha impulsado a muchos países a hacer análisis y propuestas para mitigar los efectos del cambio climático. Se creó, por ejemplo, “REDD plus”, un fondo de adaptación al cambio climático para reducir las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación de los bosques; otros países han firmado acuerdos para reducir la emisión de gases de efecto invernadero; y otros se adhieren a la campaña de la ONU “Desarrollando ciudades resilientes: mi ciudad se está preparando”; que impulsa el trabajo conjunto de sector público, privado y ciudadanos para construir ciudades menos vulnerables a los desastres; entendiendo por resiliente, la capacidad de una sociedad expuesta a un riesgo de resistir y recuperarse de las consecuencias –incluyendo estructuras y funciones esenciales– de forma eficaz.
Y es que los procesos de urbanización permiten aplicar estrategias de mitigación para enfrentar el cambio climático. Los modelos urbanos están determinados por el sistema de relaciones sociales que los sustentan; y es por ello que los procesos de urbanización evidencian el tipo de relación entre sociedad y territorio. Así, la presencia de riesgos sociales, culturales, políticos y económicos está determinada por factores como: la efectividad de las instituciones responsables del desarrollo urbano y el tipo de normativa vigente; el grado de organización ciudadana y el nivel de gobernabilidad urbana dominante; y por el capital social. No solo por factores obvios como la densidad poblacional, la intensidad de la pobreza urbana o la segregación socio-espacial.
En Panamá se debe adoptar una nueva modalidad ante los desastres: la reducción de riesgos en las ciudades. Considerando las condiciones de Panamá, es oportuno resaltar algunos de los 10 aspectos recomendados a los gobiernos por la ONU para construir ciudades resilientes.
1. Establecer organizaciones conscientes del riesgo de desastre y que puedan reducirlo; incluyendo grupos ciudadanos y de la sociedad civil.
2. Estipular presupuesto para disminuir riesgos de desastres, y establecer programas que estimulen a dueños de viviendas (de altos y bajos ingresos), empresa privada y sector público a invertir en acciones que disminuyan los riesgos.
3. Ofrecer información oportuna sobre amenazas y vulnerabilidades; y considerar esos datos en la definición de políticas y planes de desarrollo urbano.
4. Invertir en infraestructura que minimice los riesgos: red de alcantarillado pluvial y de aguas negras para evitar inundaciones.
5. Examinar el estado de las estructuras de salud y educación y adecuarlas para enfrentar los desastres.
6. Fiscalizar el cumplimiento de las normas de construcción y de usos de suelo; además de identificar y evitar que se construyan casas en áreas peligrosas, para impedir que los pobladores de los asentamientos informales corran peligro. Habría que actuar en áreas como Pacora, donde las inundaciones han provocado muertes y daños cuantiosos.
7. Proteger los ecosistemas para mitigar las inundaciones, marejadas y otras amenazas (evitar la destrucción de los manglares).
Conmemoremos el Día Mundial del Hábitat organizándonos y actuando oportunamente para proteger habitantes y ciudades, y asegurando un futuro más sostenible para las próximas generaciones.

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