Techos verdes

Techos verdes



Cuando cubrimos de vegetación, ya sea en suelo o en un medio de cultivo apropiado, el techo de una edificación lo dotamos de una serie de funciones ecoeficaces descritas e implementadas con maestría por uno de nuestros referentes, el arquitecto William McDonough, creador junto a Michael Braungart de la filosofíacradle to cradle (c2c).
Un techo verde mejora la climatización y ahorra energía; reduce el riesgo de inundaciones; favorece la biodiversidad urbana, e incluso sirve para cultivar especies vegetales comestibles.
A finales de los noventa, McDonough llegó a un acuerdo con la Ford Motor Company para volver a diseñar su extensa planta de producción de River Rouge en Dearborn, Michigan, construida hace 80 años y que había quedado totalmente obsoleta, con serios problemas de productividad y una degradación del medio ambiente alarmante.
El plan propuesto contemplaba una ambiciosa restauración medioambiental, la primera de su clase, con un coste de cerca de 2.000 millones de dólares y con una duración de 20 años, hasta quedar totalmente saneada la zona, tal y como era hace 80 años en una extensión de cerca de 450 Ha.
Sabemos que las factorías de montaje de vehículos destacan por la extensión de techos y cubiertas, siendo superficies que no se puede aprovechar para las funciones productivas principales.
La instalación de techos verdes fue una forma de aprovechar esta superficie con una extensión de aproximada de 135.000 m2, siendo la instalación más grande de su categoría en todo el mundo.
Con la instalación de los techos verdes, se logra la retención y el almacenamiento del agua de la lluvia que servirá como agua de riego para la vegetación del techo. Al mismo tiempo, la plantación de plantas adaptadas al lugar y a pocas necesidades nutricionales, generalmente crasuláceas, pero con un crecimiento constante, se logra el asentamiento de una cubierta vegetal, de una forma barata.
La existencia de la cubierta vegetal, ayuda a refrescar los edificios de oficinas y de las factorías, a la fijación de CO2 y al aumento de la vida útil de los techos, al evitar la acción de los rayos UV y del choque térmico que se produce en los días calurosos.
La temperatura más o menos constante lograda por la cubierta vegetal, evita tanto el gasto en refrigeración como en calefacción, con lo que tenemos una reducción de los costes en combustible.
Las crasuláceas se siembran en cuatro capas, contando con un sistema para la recogida y filtrado del agua de la lluvia, constituyendo uno de los componentes de un sistema natural de gestión del agua de la lluvia.
En relación a los costes de este proyecto, el de instalación de los techos verdes fue de unos 13 millones de dólares, ahorrándose Ford el gasto de 48 millones de dólares con la instalación de cañerías subterráneas para dar salida al agua, y a la contratación de empresas para la gestión de los residuos, para adaptarse a las legislaciones medioambientales. De esta forma el ahorro estimado sería de unos 35 millones de dólares y estamos hablando de una instalación que apenas requiere cuidados a posteriori, ya que el techo verde sería autosuficiente pues las especies elegidas están adaptadas a duras condiciones de nutrición y privación de agua.
foto de ford river rouge
Según datos de 2009, en la planta de Ford en River Rouge se ahorraron 15 millones de dólares en concepto de gastos de energía, con lo que el ahorro fue notable tanto económico como energético, representando una reducción del 30% en el consumo de la fábrica o lo que es lo mismo, el equivalente al consumo eléctrico de 110.000 hogares.
También es de destacar el ahorro en concepto de mantenimiento de millones de dólares en tener que cambiar los techos debido al deterioro producido por la incidencia de los rayos UV y posibles daños debidos a la climatología.
En España tenemos ejemplos cercanos de instalación de este tipo de techos ecointeligentes como el de la Sede Financiera del Banco de Santander, en Boadilla del Monte (Madrid), que tiene el techo verde más grande de Europa con 100.000 m2.

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