El Derecho a la vivienda


                                                 Fotografía  Fuente: Diario La Prensa.

Un derecho humano fundamental estipulado por la ONU y reconocido por tratados regionales y por numerosas constituciones nacionales.

DEFINICIÓN Y CONTENIDO DEL DERECHO A LA VIVIENDA
A) Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
Para el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el órgano principal de la ONU encargado de supervisar la realización del derecho a la vivienda por parte de los Estados, no hay que entender el derecho a la vivienda en un sentido limitado o restrictivo que lo equipare al simple hecho de tener“ un tejado por encima de la cabeza o lo considere exclusivamente como una comodidad. Debe considerarse más bien como el derecho a vivir en seguridad, paz y dignidad en alguna parte.”
Una vivienda será conforme al derecho internacional si se garantizan ciertos aspectos mínimos en todo momento:
ü  la seguridad legal de la ocupación, incluida una protección legal contra el  desalojo;
ü  la proximidad de los servicios, materiales, equipamientos e infraestructuras necesarias, incluido el acceso al agua potable y a servicios sanitarios;
ü  el coste asequible, incluso para los más pobres mediante subsidios para viviendas y protección contra arrendatarios que se excedan;
ü  la habitabilidad, incluida la protección contra el frío, la humedad, el calor, la lluvia, el viento y las enfermedades;
ü  el  acceso  fácil  para  los  grupos  desfavorecidos,  incluidas  las  personas ancianas, los niños, las personas con discapacidades físicas y las víctimas de catástrofes naturales;
ü   un  emplazamiento  adecuado,  es  decir  alejado  de  las   fuentes  de contaminación  pero  próximo  a  servicios  sanitarios  y establecimiento escolares.

El  Comité  insiste  en  la  prohibición  de  los  desalojos  forzosos.  En  su Observación general núm. 7: “el hecho de hacer salir a personas, familias y/o comunidades de los hogares y/o las tierras que ocupan, en forma permanente o provisional, sin ofrecerles medios apropiados de protección legal o de otra índole ni permitirles su acceso a ellos”.

Urbanización, derecho a la vivienda y derecho a la ciudad
Tal como subraya el AITEC, el desarrollo de las ciudades - y sobre todo de las
ciudades grandes y muy grandes - fue el rasgo dominante de la urbanización
en el siglo pasado. El crecimiento urbano es un fenómeno mundial. La urbanización acelerada que empezó en los años 50 daría lugar, según se estima, a
una tasa mundial de urbanización del 65% en el año 2050.
La ciudad actual es producto de la globalización liberal. Tiene que “útil”, y
ofrecer infraestructuras y servicios urbanos susceptibles de atraer a inversores,
de prometer niveles de productividad altos y de garantizar la paz social. En los
países del Sur, los múltiples desafíos sociales, económicos, técnicos y políticos
que conocen las ciudades son suscitados, sobre todo por una urbanización regulada de manera muy débil desde las capitales.
Si bien es ampliamente reconocido que las ciudades, sobre todo las más grandes, son el motor del crecimiento económico, conviene preguntarse sobre el lugar que ocupan las ciudades en las consecuencias provocadas  por esté nuevo papel, en las sociedades actuales La concentración urbana, que acompaña a la concentración de capitales, trastoca las relaciones entre la ciudad y el campo, y de manera más general la relación entre ciudad y territorio. Lleva a nuevas formas urbanas, que se traducen en el espacio para desigualdades crecientes en la distribución de las riquezas: ciudades privadas y guetos de lujo son frecuentes en los barrios miserables. Los intentos por instrumentalizar las ciudades para ponerlas al servicio del mercado tienden a vaciarlas de su tradicional e indispensable tradición política. Por esta misma razón, los ciudadanos, convertidos en simples agentes económicos, tienen que reconquistar los atributos de la ciudadanía.

En este contexto, emerge un movimiento civil ciudadano mundial que combate las desigualdades generadas por este sistema: desigualdades sociales, políticas, económicas y ecológicas. Hay que exigir el acceso de todo el mundo a los derechos económicos, sociales y culturales.
También en este contexto, la sociedad civil mundial lanzó a principios de los años 2000, la campaña “derecho a la ciudad”. Según Jean-François Tribillon, el “derecho a la ciudad consiste en gozar de una vivienda adecuada, tener un trabajo remunerado, crear una familia, vivir a salvo de molestias policiales incluso cuando uno proviene de lejos. Pero también, simplemente y más específicamente, vivir en una ciudad bonita, cómoda, sana, respetuosa con el medio ambiente.”

Los movimientos sociales dieron inicio al Foro Social de las Américas (Quito, julio de 2004) y en el Foro Urbano Mundial (Barcelona, septiembre de 2004) se eivindicó una “Carta mundial del derecho a la ciudad” que incluye “una gestión democrática de la ciudad” (art. II.1) y que contiene un capítulo referido al “derecho a la vivienda” (art. XIV).

Por su parte, el Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la vivienda se mostró interesado en un presupuesto participativo de ciertas ciudades (de la11 zona del Mercado Común del Sur, MERCOSUR) que “están probando nuevas estrategias de mejora de la vivienda y  de las  condiciones  de vida de los pobres.”

En uno de sus informes anuales, estudió varios casos:
“En Porto Alegre (Brasil), residentes y los funcionarios municipales afirman que
el proceso presupuestario participativo no sólo ha supuesto una marcada diferencia en las condiciones de vida sino que, lo que es más importante, ha tenido un efecto de potenciación de la influencia de los pobres.”
“En Montevideo (Uruguay), las políticas y programas en favor de los pobres adoptadas por la ciudad, sin apoyo del Gobierno central y a pesar del declive económico, han conducido al cierre de las enormes brechas entre los grupos de bajos ingresos y el resto de la población de la ciudad mediante, entre otras cosas: la ampliación de los servicios de saneamiento hasta llegar a más del 90% de las residencias; la oferta de transporte público a todos los asentamientos  periféricos  de  la  ciudad;  la  adquisición  de  más de  220  hectáreas  de terrenos en el centro de la ciudad y su asignación para la construcción de viviendas para personas de bajos ingresos; y el establecimiento de bancos de materiales de bajo costo y centros de asistencia técnica.”
“Rosario (Argentina) se ha declarado “Ciudad de derechos humanos” y ha adoptado un compromiso de apertura, transparencia y rendición de cuentas. El gobierno municipal se somete al escrutinio de un comité de ciudadanos que examina continuamente las obligaciones y los compromisos contraídos por Rosario en virtud de los instrumentos jurídicos internacionales, recomienda medidas y organiza la capacitación en materia de derechos humanos.”

A nivel europeo varia decenas de alcaldes de ciudades europeas adoptaron el 18 de mayo de 2000, en Saint-Denis (Francia), una “Carta Europea de los Derechos Humanos en la ciudad”. Querían extender el alcance del Compromiso que firmaron en octubre de 1998 en Barcelona: bajar al nivel municipal algunos de los derechos humanos fundamentales y traducirlos en hechos.

Al redactar esta Carta, las ciudades europeas pretenden llevar a la práctica “en un  contexto  de  proximidad  territorial”  los  principios  fundadores  de  la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por las Naciones Unidas en 1948. Los redactores de este texto deseaban volver a colocar las “esperanzas de la ciudadanía” en el centro de los proyectos de las ciudades – ciudades que pueden transformarse en espacios privilegiados por la innovación social, la práctica de la solidaridad y de la resistencia a una mundialización, juzgada demasiado liberal, de la economía.
Fuentes:
-Asociación Internacional de Técnicos, Expertos e Investigadores (AITEC),
http://aitec.reseau-ipam.org/spip.php?rubrique6
- Informe del Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la vivienda, presentado en
la 59ª sesión de Comisión de Derechos Humanos, E/CN.4/2003/5, § 47 a 49, de 3 de
marzo de 2003.
- Asociación Internet para la Promoción de los Derechos Humanos (AIDH),
http://www.aidh.org/Europe/Charte_des_DH.htm

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