Visión de una Patria Nueva


RECLAMO CIUDADANO

Visión de una patria nueva

MAGELA CABRERA ARIAS
Prensa, 1 de noviembre de 2012
La respuesta de los colonenses y del resto de los panameños al intento de vender las tierras de la Zona Libre de Colón fue apenas la punta del iceberg.
La larga lista de intransigencias y despojos; la construcción de la cinta costera III, la venta irregular de tierras litorales, la obstrucción de acciones que permiten compartir nuestra historia, identidad y cultura; la concesión de tierras a las empresas mineras; los planes de vender las acciones del Estado de la empresa eléctrica... en fin, la imposición de una mentalidad mercantilista en la gestión del país que culminó con la militarización de la ciudad de Colón, el uso desmesurado de fuerzas represoras con un saldo trágico de cuatro muertos –incluyendo un inocente niño– y decenas de heridos, ha colmado la paciencia de todos.
Lo ocurrido en varios puntos del país demuestra que el pueblo se ha unido: universitarios, profesionales, empresarios y obreros. También es evidente que gobernabilidad es solo una palabra hueca en labios de los actuales dirigentes del Ejecutivo y del Legislativo, porque gobernabilidad es la capacidad de definir y establecer políticas y resolver conflictos de manera pacífica, dentro de un orden jurídico vigente.
Es, también, una condición necesaria en un estado de derecho, así como lo es la independencia de los poderes y un sistema legal que garantice el goce de las libertades y derechos –civiles, sociales, políticos y culturales– de los ciudadanos.
Los problemas de gobernabilidad proceden de la brecha creciente entre demandas sociales fragmentadas, un gobierno desprestigiado e instituciones inadecuadas para gestionar un nuevo tipo de acción colectiva. Se suma la enorme corrupción, la pobreza, la desigual distribución de la riqueza, la marginación y la violencia creciente.
Colón no quiere limosnas, exige justicia. Colón requiere de un programa estructurado para el desarrollo sostenible de su pueblo que salde la antigua deuda social que sucesivos gobiernos han adquirido. Por décadas se ha abandonado a un pueblo, cuyo territorio contribuye generosamente a la prosperidad del país: la Zona Libre, la más importante del mundo después de Hong Kong, entrega al fisco cerca de 100 millones de dólares anuales, puertos internacionales que movilizan una significativa parte de la carga mundial y una rica mina de cobre, entre otros recursos.
La extrema miseria en que esta sumergida la ciudad Colón demuestra la crudeza del contraste de la concentración de la riqueza frente a la miseria, por el que se destaca Panamá como el segundo país más desigual de América Latina. Allí se necesita cubrir desde necesidades básicas como infraestructura de agua potable, alcantarillado de aguas negras y pluvial, y viviendas adecuadas, hasta programas que eleven la capacidad de los colonenses para insertarse dignamente en el mundo, por ejemplo: educación de calidad, entornos seguros que permitan la socialización y la expresión cultural, y que rescaten a su juventud de las garras de las pandillas y del narcotráfico.
Panamá, en general, necesita de instituciones basadas en los principios de equidad, libertad, participación en la toma de decisiones, rendición de cuentas y la inclusión de los sectores más vulnerables. También, requerimos de una sociedad que defienda, como valores fundamentales, la integridad, la transparencia, la justicia y que combata la corrupción y la impunidad que ha descompuesto a muchos.
Se requiere de una profunda reforma del Estado desde su marco constitucional para producir los beneficios anhelados acompañada de nuevas actitudes, voluntades y comportamientos de los actores sociales y políticos.
Necesitamos del surgimiento de liderazgos políticos, económicos y sociales con capacidad de concertar una agenda de Estado basada en una alianza amplia que considere y equilibre los intereses de todos los sectores sociales panameños. También, se requiere de la formulación de nuevas reglas de juego políticas, económicas y sociales.
Pareciera que se vislumbra la luz al final del camino, cuando vemos que ya circula ampliamente por las redes sociales un clamor ciudadano que refleja estos pensamientos: Panamá Requiere un estadista.

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