El agua en el mundo



 Dr. Eduardo Flores Castro

A medida que el conglomerado de partículas y gases, que fueron los precursores del planeta Tierra, se fue compactando, su interior se fue haciendo cada vez más caliente, provocando que los gases y el vapor de agua fueran expulsados de las sustancias sólidas.  Durante miles de años no hubo lluvia, sólo vapor de agua en la atmósfera.  A medida que la atmósfera se fue enfriando, el vapor se condensó y vinieron las enormes lluvias que formaron los océanos.
 
Sin embargo, la cantidad de agua que hay en la Tierra es mucha para poder explicarla solamente a través de la teoría anterior, por lo que se señala que los océanos se deben también a la colisión de asteroides gigantes cubiertos de hielo que chocaron contra la Tierra hace aproximadamente 105 millones de años después de la formación del planeta.

Cada día se evaporan 342 km3 de agua, que luego cae en forma de lluvia y retorna a los océanos.  Sólo se evapora el agua y no los sólidos en él disuelto, por lo que el agua de lluvia que cae es agua de alta pureza.  Al caer al suelo, arrastran las sustancias solubles en ella, de manera que las aguas de los ríos llevan consigo permanentemente sales hacia los mares.  Este proceso ha ocurrido durante millones de años, lo que ha provocado que los mares sean salados.

El agua puede disolver muchas sustancias, dándoles diferentes sabores, que dependerá de los minerales disueltos en ella.  La dureza del agua mide la concentración de compuestos minerales que hay en una determinada cantidad de agua, especialmente sales de calcio y magnesio.  El agua pura es insípida.

La capilaridad del agua es la capacidad que tiene de moverse por tubos estrechos en contra de la fuerza debido al campo gravitatorio. Esta propiedad es aprovechada por todas las plantas y árboles para el transporte de nutrientes.
 
El agua bloquea ligeramente la radiación solar, permitiendo que las plantas acuáticas absorban su energía.  La capacidad del agua para absorber energía, hace que los océanos moderen las temperaturas terrestres.  Además, su elevado calor de vaporización y el ser un líquido inerte, lo convierte en un fluido eficaz para apagar incendios.

El agua es un elemento bastante común en nuestro sistema solar y en el universo; principalmente en forma de hielo y vapor.  Es muy probable que Europa (luna de Júpiter) y Encélado (luna de Saturno) posean agua líquida bajo su gruesa capa de hielo. 

Las primeras formas de vida en nuestro planeta aparecieron en el agua.  Las células vivas tienen aproximadamente 75 % de agua.  Los humanos poseemos aproximadamente 65 % de nuestro peso en agua. Las formas de vidas conocidas dependen del agua, ya que sus propiedades son esenciales para muchos procesos metabólicos como la fotosíntesis y la respiración. 
 
La historia muestra que las civilizaciones primitivas florecieron en las cuencas de los ríos.  Muchas ciudades, como Londres, París, Tokio, Hong Kong, Montreal, Nueva York, Buenos Aires y Panamá deben su riqueza a la conexión con alguna gran vía de agua que favoreció su crecimiento y su prosperidad.

En la Tierra habitan actualmente 7 000 millones de personas, de las cuales, cerca del 40 % de la población (80 países) tienen problemas de disposición al agua.  Las Naciones Unidas han señalado que el acceso al agua apta para el consumo es una necesidad humana fundamental y, en consecuencia, un derecho humano básico.

La mayoría de las religiones consideran el agua como un elemento purificador.  Como muestra de esto, podemos citar a Pedro 2:3-5 en donde se señala: “Estos ignoran voluntariamente que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste”.

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