El gran problema es la impunidad

La Estrella de Panamá , 22 de Marzo de 2014
‘Hace falta coraje para vivir, generosidad para convivir, y prudencia para sobrevivir’, F. Savater.
Magela Cabrera Arias
opinion@laestrella.com.pa



Durante su presentación en Panamá el 18 de marzo, Fernando Savater afirmó enfáticamente que ‘el gran problema es la impunidad’ —no la corrupción como opinan muchos—. Aclaró que cuando existen leyes que reprimen la impunidad las cosas mejoran; y que es imprescindible construir las instituciones que obliguen a la gente a comportarse éticamente, porque no tienen otra opción. Cuando no existen esas instituciones, las personas ceden a la tentación del mal, porque son humanos; y quienes sufren las consecuencias se resignan, y así la corrupción se extiende. 
Savater ha sido catedrático de Ética en la Universidad del País Vasco y de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, autor de decenas de libros: Ética para Amador, Ética de urgencia, Las preguntas de la Vida, Los siete pecados capitales y muchos otros, en los que el eje conductor es la reflexión sobre lo que decidimos hacer los seres humanos con nuestra libertad. 

Savater contestó preguntas del público enmarcadas en la relación entre el quehacer político y la ética; sus reflexiones, salpicadas de notas sarcásticas, enfatizaron que todos somos seres políticos y que la ética nos obliga a participar en política. Afirmó que en todos los tiempos ha habido violencia, abusos y otros males y que precisamente por eso hay que hablar de ética, enseñar ética y actuar éticamente.

Explicó que el fundamento de la ética es la necesidad de vivir bien, y que es una forma de expresión de la libertad y de la pretensión de los seres humanos de vivir lo mejor posible. Aclaró que la ética de la convicción es aquella de quien actúa de acuerdo con sus principios; y que la ética de la responsabilidad es la de aquel que ocupa un cargo público que actuará en función de los efectos de lo que decide y que sabe tendrá consecuencias sobre muchos. ‘Quien no se comporta éticamente no se quiere bien a sí mismo’. 

Afirmó que en un gobierno democrático ‘la regla general y no la excepción, deben ser los políticos honestos’. Precisó, si un gobierno no invierte en educación y se gasta el dinero en otros asuntos, la sociedad tiene un problema político; pues debe garantizar educación de primera calidad a todos por igual; y que ello también es responsabilidad de los medios de comunicación y de los políticos.

En su obra Política para Amador diferencia ‘la actitud ética’ de la ‘actitud política’, siendo ambas una reflexión sobre lo que se hace, la primera se orienta desde la perspectiva personal que cada uno asume considerando qué es lo mejor para obtener una buena vida; mientras que la actitud política busca un acuerdo con los demás, la ‘coordinación entre muchos de lo que afecta a muchos’... donde es imprescindible que ‘convenza o me deje convencer’. Quien participa en política lo hace —lógicamente— en defensa de sus propios intereses; no obstante, —si se reflexiona un poco, afirma Savater— el principal interés es asegurarse de que la sociedad en que se vive se mantenga equilibrada, que no haya conflictos ni violencia, que se garanticen los derechos y se aseguren las responsabilidades. Y agrega, la ética busca que las personas sean realmente humanas y las sociedades realmente sociales, donde impere la solidaridad —que no significa renunciar a los propios intereses, sino recordar este primer interés esencial. Aclara que cuando se participa políticamente en la gestión de lo común, el peligro es que se pase por alto ese interés primordial para obtener ventajas que a la larga no sirven de nada.

Entre los múltiples citas en su libro Política para Amador, incluye a B. Spinosa: No es el fin del Estado convertir a los hombres de seres racionales en bestias o en autómatas; sino por el contrario, que su espíritu y su cuerpo se desenvuelvan en todas sus funciones y hagan libre uso de la razón sin rivalizar por el odio, la cólera, o el engaño...

La presentación de Savater se suma a los esfuerzos de algunos para lograr que la sociedad panameña tome conciencia de que la impunidad alimenta la corrupción y que ambas destruyen a la sociedad. No se debe tolerar aquello que algunos dicen: ‘roban, pero hacen’, puesto que a mediano y largo plazo la sociedad paga un precio descomunal. 

Al finalizar su presentación Savater nos recordó: ‘Hace falta coraje para vivir, generosidad para convivir, y prudencia para sobrevivir’. 

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