Uso de la bicicleta en EE.UU: Los cambios que han generado las ciclobandas

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Portland, Estados Unidos. © Steven Vance, vía Flickr.
El aumento de los ciclistas durante el último tiempo en las ciudades chilenas ha puesto de manifiesto la necesidad de contar con una infraestructura ciclista que permita que los viajes en este medio sean más seguros y que convivan con quienes se trasladan a pie, en transporte público o en automóviles.
Para conocer cómo se ha dado solución a esta necesidad ciudadana, un buen ejemplo es ver qué han hecho otras ciudades en esta materia.
Por este motivo, a continuación les mostramos un estudio en donde se representan en cifras los positivos efectos que generaron las ciclovías segregadas de las pistas de los vehículos con motor, conocidas como ciclobandas, en cinco ciudades estadounidenses, en donde no solo los viajes se volvieron más seguros, sino que lograron atraer más ciclistas.
¿Una ciclobanda le da más seguridad a la gente para que comience a trasladarse por la ciudad en bicicleta?
Ésta fue la principal pregunta de la investigación que hizo el académico Christopher Monsere de la Universidad Estatal de Portland como parte de la investigación que buscaba conocer los efectos que hubo en Austin, Chicago, Portland, San Francisco y Washington, luego que se construyeran ciclobandas. Cabe mencionar que algunas de estas ciudades no solo no tenían ciclovías segregadas, sino que en ciertos lugares ni siquiera había una ciclovía.
La seguridad efectivamente se volvió una realidad, y si llevamos esto a números, los resultados son mucho más alentadores como para considerar las ciclobandas como una opción para las ciudades chilenas.
De acuerdo a los resultados, en las nuevas ciclovías segregadas, los ciclistas pasaron, en promedio, de un 21 por ciento a un 171%. Además, a través de encuestas, se pudo determinar que los ciudadanos que optaron por la bicicleta como medio de transporte, y que por ende provenían de otros medios, representaban un 10 por ciento.
Por este motivo, el estudio permitió concluir que las ciclobandas no solo atraen más ciclistas y logran que se sientan más seguros, sino que ayudan a fomentar el uso de la bicicleta como un medio de transporte.
En Chile, específicamente en Santiago, un buen ejemplo es la ciclobanda de Isabel La Católica. De hecho, en una carta enviada en marzo de este año por Sebastián Seriani a El Mercurio, el arquitecto destacó esta infraestructura y plantea que nuestra ciudad debería tener más ciclobandas que ciclovías debido a que las primeras alcanzan una capacidad mayor de ciclistas, tienen un menor costo y demoran menos en ser implementadas, porque se construyen en una pista ya existente que estaba destinada a los automovilistas.

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