Financiamiento, participación y gestión local elementos clave para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) en materia de movilidad sustentable.

7 de October de 2015

El pasado 25 de Septiembre, en el marco de la 70th Asamblea General de Naciones Unidas, se aprobaron los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), la también llamada Agenda Post-2015, ya que estos objetivos guiarán las estrategias y políticas públicas de los países en los próximos quince años. Representan un compromiso internacional con resultados nacionales para lograr un desarrollo que integre las dimensiones económicas, sociales y medioambientales de manera balenceada.[1] Las ciudades confirmaron su inclusión en la meta número once, en dónde se busca “lograr que las ciudades y asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles[2]. Esto se logrará con objetivos específicos como asegurar el acceso a la vivienda, proteger y salvaguardar el patrimonio natural y cultural, aumentar la urbanización inclusiva, entre otros.
El tema de movilidad se incluyó en el objetivo 11.2 en donde se plantea que para el 2030, las ciudades proveerán a todos sus habitantes el acceso a un transporte público sustentable, accesible y asequible. Además, mejorar la seguridad vial, aumentando el transporte público y teniendo especial cuidado a grupos vulnerables, como personas con discapacidad, niños y personas de la tercera edad. Asimismo, de otros objetivos que están vinculados con el tema de movilidad son el 3 sobre seguridad vial, el 7 sobre eficiencia energética, el 9 infraestructura sustentable, el 12 sobre subsidios. (Ver gráfica)
Los objetivos incluidos en la meta once son especialmente importantes en México, ya que nuestro presupuesto federal sigue privilegiando proyectos para infraestructura vehicular, causando que casi el ochenta por ciento de nuestros espacios públicos sean ocupados por el 24% de la población que tiene coche[3]. Con la aprobación de los ODS esperaríamos que se limiten los proyectos que impulsan la motorización y se revierta el gasto público en las ciudades, que acutalmente designa el 82% en infraestructura vial, para dar paso a más y mejor transporte público, infraestructura peatonal y ciclista.
Estas acciones no solamente mejorarán drásticamente la calidad de vida y el medio ambiente, sino que también mejorarían nuestra experiencia de ciudad, al contar con espacios públicos de calidad y teniendo una movilidad mucho más eficiente y placentera. Para esto, México debe reapropiarse de los ODS e integrarlos a los planes nacionales, estatales y municipales de desarrollo, involucrando indicadores y metodologías claras para su cumplimiento, e incluyendo al sector privado y a la sociedad civil para su implementación, socialización y monitoreo. Sobre todo, el país tiene que cambiar la manera en la que gasta. Como parte de la meta once, el objetivo c plantea la necesidad de apoyo internacional a países en vías de desarrollo a través de la asistencia técnica y financiera. Si bien esto representa una oportunidad para México de invertir en proyectos de movilidad, adicionalmente debemos replantear nuestro gasto nacional en infraestructura urbana para beneficiar a la mayoría. Es decir, al 70% de la población que camina, usa bici y transporte público todos los días.
Las metas ya están aprobadas, ahora, convocamos a todas los políticos y servidores públicos a “hacerlas real para las vidas de las personas”[4] (Ban Ki-Moon)
[1] “Transforming our world: the 2030 agenda for sustainble developmente”, United Nations 2015, disponbile en:https://sustainabledevelopment.un.org/post2015/transformingourworld (última visita: 29 de Septiembre 2015).
[2] Ibid.
[3]Acciones urgentes para las ciudades del futuro, IMCO, 2010, disponible en:http://imco.org.mx/indices/documentos/2010_ICU_ResumenEjecutivo_Acciones_urgentes_para_las_ciudades_del_futuro.pdf(última visita: 29 de Septiembre 2015).
[4] “Financing for development”, ONU 2015, disponible en: http://www.un.org/esa/ffd/ffd3/index.html (última visita: 29 de Septiembre 2015).

ODS

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