Medio ambiente y urbanización

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Por. Magela Cabrera Arias,
La Prensa, 9 de Junio de 2016.

Medio ambiente y urbanización: Magela Cabrera Arias

Desde 1972, cada 5 de junio la Organización de Naciones Unidas conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente para sensibilizar a las personas e impulsar la acción política de los gobiernos en la conservación para el desarrollo humano. La conmemoración es una oportunidad para repensar lo que hacemos en Panamá, exigir a los gobernantes que cambien las estructuras y tomen las acciones que aseguren la sostenibilidad social, económica y ambiental.

En 1992, la ONU convocó la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, en Río de Janeiro, y publicó La Agenda 21, que analiza los vínculos entre ambiente, economía y sociedad y propone un plan de acción global para el desarrollo sostenible. En 1994, en Aalborg, Dinamarca, se citó la Conferencia de Ciudades y Poblaciones Sostenibles para fomentar la participación y, 10 años después, en Hannover, se firmó La Carta de Aalborg+10, pues era evidente que solo modificando los patrones de urbanización se avanzaría hacia el desarrollo sostenible. Los compromisos establecidos siguen vigentes y se resumen en 10 aspectos:

1. Conservar bienes naturales: reducir el consumo de energía usando fuentes renovables; asegurar la calidad del agua y evitar el derroche; preservar la biodiversidad aumentando las áreas protegidas, promoviendo la agricultura sostenible y asegurando el acceso a todos.

2. El consumo responsable y la aplicación de las cuatro R: reducir, recuperar, reciclar y reutilizar.

3. Disminuir el desplazamiento en automóviles privados y promover el transporte público y otras formas sostenibles de movilidad.

4. La planificación y diseño urbano enfocando aspectos ambientales, sociales, económicos, culturales y de salud para el beneficio de las mayorías.

5. Promover la salud reduciendo las desigualdades sanitarias y la pobreza, aumentando la consciencia pública sobre determinantes para la salud.

6. Vitalizar la economía mediante la promoción de empleos, la creación de empresas con productos locales y el turismo sostenible.

7. La igualdad y justicia para aliviar la pobreza, asegurar el acceso igualitario de servicios públicos, la educación, empleos, información, vivienda, igualdad de género y seguridad.

8. La gobernabilidad que impulse una visión común de la ciudad deseada y promueva la democracia participativa.

9. La gestión local enfocada en el diseño de programas con objetivos basados en los compromisos de Aalborg.

10. Pasar de lo local a lo global, integrando políticas de protección ambiental, de energía, transporte, consumo, residuos, agricultura; aumentando la consciencia sobre las causas del cambio climático e integrando acciones preventivas.

Si vemos el nivel de cumplimiento de los compromisos de Carta de Aalborg+10, comprobamos que falta mucho trabajo. El área metropolitana de Panamá es difusa, con una extensión de más de 80 kilómetros; no aplicamos políticas de densificación y usos mixtos, y dependemos en demasía del transporte privado, pues recién empezamos a mejorar el transporte público con la construcción de las líneas del Metro.

Además, derrochamos el agua y consumimos energía eléctrica en exceso; no practicamos el consumo responsable; no reutilizamos ni reciclamos; no recogemos los desechos de forma eficaz; tampoco hemos avanzado en la igualdad y justicia social para el acceso igualitario a servicios públicos, como la educación, el agua potable y las viviendas.

Nuestra biodiversidad peligra a falta de una gestión eficaz de las zonas protegidas, la destrucción de áreas verdes en la ciudad para construir urbanizaciones, y la extracción ilegal de miles de metros cúbicos de madera de Darién. La gobernabilidad es débil. No avanzamos a una democracia participativa que tome en cuenta al ciudadano para que su opinión prevalezca en las decisiones del Gobierno.

Para ilustrar más la situación del país, los invito a ver el Atlas de Justicia Ambiental, que informa y visibiliza los conflictos ecológicos del mundo, desde el proyecto hidroeléctrico de Agua Zarca-Honduras, por el que fue asesinada la activista Berta Cáceres, hasta los conflictos de la petrolera Chevron, el fracking o la extracción de minerales en América Latina.

El Atlas señala que, en 2014, en Panamá había 14 conflictos ambientales: represa de Barro Blanco, extracción minera en Cerro Quema, concesiones a Cemex que amenazan al Parque Nacional Chagres, destrucción de humedales en la Bahía de Panamá, actividades de Ganadera Bocas, S.A., en territorio indígena naso, monocultivos que amenazan la Laguna Matusagaratí en Darién, entre otros.

Los impactos ambientales en zonas urbanas y la destrucción de bienes comunes (tierra, agua, aire, bosques, biodiversidad), solo se puede reducir modificando comportamientos individuales, modernizando el sistema de evaluación y manteniendo las denuncias ciudadanas ante incumplimiento de la ley.


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