El Plan de Seguridad Hídrica y lo urbano

Orlando Acosta Patiño
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La tierras que tienen capacidad de producir agua —ríos— está en competencia con la expansión urbana que demanda cada vez más nuevas tierras, hecho que atenta con la capacidad de los ecosistemas de producir agua para los distintos usos que la sociedad demanda. La política de vivienda panameña, la cual, en una lógica de mercado, se empeña en producir vivienda fuera de los límites urbanos de las ciudades terminales de Panamá y Colón. La ciudad se empuja cada vez más allá del Puente de La Américas —al oeste—; hacia Tocumen por el este; y en Colón, fuera del Casco Urbano de la Isla Manzanillo, hacia la cuenca del Canal de Panamá. Este proyecto de renovación urbana en Colón que, además de desarticular el tejido social, expandirá lo urbano hacia el sector de Los Lagos. La infraestructura de abastecimiento de agua y saneamiento tendrá que ser construida nuevamente, cuando se desaprovechó —por ejemplo, la existente en la Isla— y que será entregada esta al servicio de los sectores económicos poderosos de la Zona Libre de Colón. El abastecimiento, saneamiento y acceso de agua será más costoso en la ‘nueva ciudad de Colón'. Esta acción desde el MIVIOT, está alejada de las recomendaciones que dieron los instrumentos de planificación urbana invertidos para Colón (CONADES 2010). Acá la trampa de la demagogia gubernamental y la espalda a la planificación como eje director. La pregunta que me surge es ¿cuál es el sentido del Plan de Seguridad Hídrica en el caso de Colón y la capacidad de articular políticas públicas? A mí no me queda claro.
En el corredor transístmico, donde, según el Informe de investigación No. 1 | Foro y Observatorio Urbano de Panamá, titulado Los asentamientos informales en el Área Metropolitana de Panamá: Cuantificación e implicaciones para la política de vivienda y urbanismo (Espino y Cordón, 2015), dice que 40 % de la vivienda en el área es informal. La mayor parte se localiza en este eje y en el sector oeste de la provincia de Panamá. Este modelo ‘informal de urbanismo' no tiene capacidad de dotar ni de servicios básicos de agua y saneamiento a parte de la población de la Región Metropolitana. El anuncio —por parte del Ejecutivo— en la construcción del Corredor de los pobres, impactará bajo la promoción del mismo modelo informal, las ya presionadas cuencas de los ríos Chilibre y Chilibrillo en la cuenca del Canal de Panamá. Me da la impresión de que el Plan pareciera estar desarticulado de las políticas de movilidad urbana y de conservación hídrica. Acá hay una oportunidad de mejora. En el sector oeste de la provincia de Panamá nos encontramos el espacio de mayor tasa de crecimiento demográfico y urbano del país. Las tierras antes de vocación de producción rural están siendo urbanizadas a un ritmo vertiginoso. La producción de vivienda formal e informal están invadiendo las cuencas de los ríos Pescao, Hules, Tinajones y Caño Quebrado que además drenan al sector de La Laguna, donde se encuentran dos tomas importantes de agua que abastecen parcialmente a la Región Metropolitana.
No tendré espacio para extenderme a analizar qué pasa en ciudades intermedias, como Santiago y Chitré, y cómo la competencia de producción agrícola destruye el humedal de Matusagaratí en Darién, como tampoco la competencia de usos en la producción hidroeléctrica en la provincia de Chiriquí. El asunto del Plan de Seguridad Hídrica deberá tener capacidad de hacer una lectura real del futuro inmediato y lograr extender puentes, sino capacidad de generar la formulación de políticas públicas y de largo plazo bajo una dimensión territorial urbana. El Plan debe tener presente como eje la construcción de las ciudades y promover procesos sostenibles y conciliar estos con la capacidad que tengan los sistemas naturales de producir y conservar agua.

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